sábado, 23 de agosto de 2014

Símbolos y señales que traen respuestas

Me disponía a escribir esta nota y, a modo de ejemplo, buscaba alguna situación que reflejara lo que quería transmitir. Recordé un episodio personal, en el que recibí una clara señal que me ayudó a tomar una decisión importante en mi vida. No obstante, dudé en la conveniencia de revelar ese episodio, ya que nunca quise compartirlo con nadie para que conservara su poder. Con la idea de dar tiempo a que se acomodaran mis ideas, tomé el libro que estaba leyendo. La primera frase que leí fue “mantén tu diario privado”. ¡Bueno! pensé, tema resuelto: no revelaría aquel episodio y, ahora tenía esta experiencia con el libro para compartir.

Todos podemos obtener guía a través de las señales y de los símbolos. Ellos se presentan tanto desde afuera como desde nuestro interior (a través de la imaginación, los sueños, las fantasías, etc.), y tanto de manera espontánea como solicitada. Aquí me centraré en los que llegan desde afuera cuando los pedimos.

Existen muchos métodos para recibir símbolos. Aquí quiero compartir un procedimiento, particularmente efectivo, con el que puedes experimentar si lo deseas.

En primer lugar, es importante partir de una intención clara y específica: cuál es tu pregunta o respecto de qué tema esperas obtener alguna guía.

Después de definir tu intención, continúa con tus actividades y fíjate si, a lo largo del día, se presenta algo que te parezca significativo o llame tu atención. Puede ser algo que veas en algún lugar, algo que suceda, algo que escuches o algo que leas. Si se presenta más de una cosa, repara en todas ellas.

Significativo no quiere decir extraordinario o raro; quiere decir, simplemente, que te produce algún impacto o alguna sensación particular. Esta es la respuesta simbólica a tu pregunta y, a esta altura, no necesitas saber por qué te ha impactado ni qué significa. Sólo necesitas registrar la experiencia como tal. Algunas veces, el significado surge con claridad en el momento del acontecimiento, pero otras veces no es tan evidente y necesitamos develarlo.

En este caso, mi sugerencia es que, para estar libre de preconceptos, no te apresures a interpretarlos mentalmente. Deja que ellos te revelen su mensaje.

En estado de relajación, comunícate con el símbolo y pregúntale de manera directa: ¿qué representas? ¿Qué mensaje me traes? La respuesta puede venir en forma de ideas, imágenes, sensaciones o emociones, y puede tardar en clarificarse. Como los símbolos tienen múltiples significados, con el correr del tiempo, quizás descubras otros mensajes.

Desde mi punto de vista, los símbolos nos traen información valiosa y nos orientan, pero no nos conectan con verdades absolutas. Es importante tener presente que, por más que dejemos los preconceptos de lado, tenemos filtros interpretativos y resistencias que pueden interferir en nuestra comprensión.

Asimismo, es necesario recordar que la responsabilidad de elegir es siempre  nuestra, no debemos otorgarles a los símbolos esa autoridad.

Lic. Eugenia Lerner 

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